La astronauta e ingeniera estadounidense integrará la tripulación de la misión Artemis II de la NASA, que despegará el 1 de abril desde Florida. Con 328 días en órbita y seis caminatas espaciales en su historial, es la tripulante con más experiencia del equipo.

Más de medio siglo después de la última misión Apolo, cuatro astronautas se preparan para orbitar la Luna. El 1 de abril, la misión Artemis II de la NASA despegará desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, y entre ellos viajará Christina Koch, quien pasará a la historia como la primera mujer en alcanzar el entorno lunar. La nave Orión, bautizada por la tripulación como Integrity, realizará una circunnavegación en diez días sin alunizar, en lo que será el vuelo tripulado más ambicioso desde que la misión Apolo 17 cerró esa era en diciembre de 1972. 

Koch viajará como especialista de la misión junto al comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

De los cuatro tripulantes, Koch es quien acumula más tiempo en el espacio. Entre 2019 y 2020 pasó 328 días consecutivos a bordo de la Estación Espacial Internacional, estableciendo un récord femenino de permanencia en órbita. Durante esa estadía completó seis caminatas espaciales por un total de 42 horas y 15 minutos, incluyendo la primera realizada exclusivamente por mujeres. 

Antes de ser seleccionada como astronauta en 2013, trabajó en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, en el laboratorio de física aplicada de la Universidad Johns Hopkins y en bases científicas remotas en Alaska, Groenlandia y Samoa Americana como parte del Programa Antártico de Estados Unidos. Es licenciada en ingeniería eléctrica y física por la Universidad Estatal de Carolina del Norte, con una maestría en ingeniería eléctrica.

Para Koch, la misión tiene un significado que excede lo técnico. “La Luna no es solo un símbolo para reflexionar sobre nuestro lugar en el universo; es un faro para la ciencia y para comprender de dónde venimos”, declaró en una entrevista con la NASA. La astronauta ha señalado que el vuelo es, para ella, el cumplimiento de una vocación de toda la vida, y que aspira a que Artemis II cumpla para las misiones futuras el mismo rol que Apolo 8 cumplió en su momento: abrir el camino hacia el alunizaje.

Artemis II llega tras una serie de contratiempos técnicos. En febrero, un ensayo general debió interrumpirse por una fuga de hidrógeno en la cola del cohete, lo que descartó las ventanas de lanzamiento de ese mes. Luego se detectó un problema en el flujo de helio hacia la etapa superior del Sistema de Lanzamiento Espacial, originado en un sello defectuoso que fue reemplazado y certificado para el vuelo. 

La misión no incluye alunizaje, pero sus datos servirán de base para la Artemis III, prevista para 2027, que contempla el primer descenso humano al polo sur lunar, región que se cree alberga reservas de hielo de agua de valor estratégico para una presencia prolongada en la Luna.