El fenómeno astronómico podrá observarse con mayor intensidad desde Isla de Pascua y sólo será visible en sus primeras fases en el caso de Chile Continental y sujeto a las condiciones meteorológicas. Especialistas explican por qué la Luna puede adquirir un tono rojizo y qué relevancia tiene este evento para la comprensión del sistema Tierra, Sol y Luna.

La madrugada del 3 de marzo se producirá un eclipse lunar. El fenómeno ocurre cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural, en una alineación que solo puede darse durante la fase de Luna llena.

De acuerdo a información de la NASA, la Luna puede atravesar dos zonas de la sombra terrestre: la penumbra, que es la zona más tenue, y la umbra, la región más oscura. Según la trayectoria que siga, el eclipse puede ser penumbral, parcial o total. En los eclipses totales, la superficie lunar adquiere un tono rojizo característico.

Qué se verá desde Chile continental

Las condiciones de observación no serán iguales en todo el territorio nacional. El astrónomo de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas, José Maza, explicó que en Chile continental el fenómeno coincidirá con el amanecer.

“Desgraciadamente Chile no va a tener suerte en esta ocasión. Salvo en la Isla de Pascua. En el territorio continental sólo alcanzaremos a ver el comienzo del eclipse antes de que la Luna se oculte. La entrada a la penumbra comienza a las 5:43 de la mañana, pero es tan poco oscura que prácticamente no se nota ningún cambio. El eclipse parcial empieza a las 6:50, cuando ya estaremos muy cerca del amanecer, por eso no podremos apreciarlo bien”.

En Rapa Nui, en cambio, el escenario será distinto. Allí todavía habrá oscuridad suficiente para observar el desarrollo completo del fenómeno.

“En la Isla de Pascua serán diez para las cinco de la mañana y todavía tendrán noche cerrada, lo que permitirá ver el eclipse con claridad. Este es, en realidad, un eclipse que favorece al océano Pacífico”, añadió.

Por qué la Luna se vuelve roja

El astrónomo y autor del libro ¿Para qué sirven las estrellas? Juan Carlos Beamín agregó que el tono rojizo que puede adquirir la Luna durante un eclipse total responde a un fenómeno atmosférico, muy parecido al que vemos en un atardecer. 

“Aunque la Tierra bloquea la luz directa del Sol, parte de esa luz atraviesa la atmósfera terrestre. De todos los colores, el que menos se dispersa es el rojo, y parte de esa luz logra atravesar la atmósfera y llegar hasta la Luna. Así, la Luna no queda completamente oscura, sino que se tiñe de ese color rojizo. Es distinto a un eclipse total de Sol, donde la zona cubierta queda a oscuras porque la Luna no tiene atmósfera”, explicó el divulgador. 

Qué valor científico tienen hoy los eclipses

Los eclipses han tenido un papel relevante en la historia de la astronomía. La forma curva de la sombra proyectada por la Tierra sobre la Luna fue una de las primeras evidencias observacionales de la esfericidad del planeta, mucho antes de la era espacial.

En la actualidad, su valor científico es limitado, aunque no inexistente. Beamín señala que estos eventos principalmente sirven para disfrutarlos. Existen pocas posibilidades de realizar estudios que no se hayan hecho antes, aunque pueden analizarse aspectos como el enfriamiento rápido del suelo lunar para comprender mejor las propiedades del regolito. También, a través de la observación continua, es posible detectar impactos de pequeñas rocas y posteriormente examinar los cambios producidos en esas zonas.

Aunque el espectáculo principal ocurrirá sobre el océano Pacífico, el eclipse vuelve a recordar que los movimientos del sistema Tierra-Sol-Luna responden a leyes físicas precisas, capaces de anticiparse con siglos de antelación.