Más del 50% de los escolares del país presenta sobrepeso u obesidad, posicionando a Chile entre los niveles más altos de obesidad y sobrepeso. En este regreso a clases abordamos el rol de las colaciones saludables, los sellos de advertencia, la actividad física diaria y la incorporación de alimentos naturales para enfrentar esta crisis sanitaria.
Con el inicio del año escolar, vuelve a instalarse uno de los principales desafíos de salud pública en Chile: la obesidad infantil. En este escenario, más del 50% de los escolares presenta sobrepeso u obesidad, lo que posiciona al país como el segundo con mayores niveles de obesidad en la OCDE y el más alto de Latinoamérica y el Caribe.
Diversos estudios atribuyen esta situación a una combinación de factores como el sedentarismo, el alto consumo de alimentos ultraprocesados y dietas desequilibradas, configurando un escenario de malnutrición por exceso que comienza cada vez más temprano.
Para el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro y autor de la Ley de Etiquetado de Alimentos, Guido Girardi, este fenómeno responde a cambios profundos en los hábitos de vida y alimentación.
“La humanidad está amenazada por dos cosas: el aumento del consumo de comida ultraprocesada y el sedentarismo extremo asociado a la era digital. Antes los niños jugaban en la calle; hoy pasan hasta siete horas diarias frente a pantallas”, resaltó.
Colaciones saludables y sellos de advertencia
Con el regreso a clases, uno de los temas que vuelve a discutirse es la calidad de las colaciones escolares.
En Chile, la Ley de Etiquetado de Alimentos introdujo los conocidos sellos negros de advertencia, presentes en productos altos en azúcar, sodio, grasas saturadas o calorías. La medida busca informar a los consumidores y desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados, especialmente entre niños y adolescentes.
La normativa también prohíbe la venta de alimentos con sellos dentro de los establecimientos educacionales. Sin embargo, estos productos muchas veces siguen disponibles en kioscos ubicados en las inmediaciones de los colegios.
“Una ley por sí sola no va a resolver el problema. Tiene que existir etiquetado, actividad física, regulación de la publicidad y entornos saludables donde las personas puedan moverse, informarse y alimentarse mejor”, señaló Girardi.
En este contexto, la nutricionista especializada en salud digestiva y emocional Catalina Chávez advierte que muchas familias cometen errores al elegir colaciones aparentemente saludables.
“Uno de los errores más comunes es comprar productos envasados etiquetados como ‘saludables’, cuando en realidad no lo son. Lo importante es fijarse en los ingredientes y preferir opciones que no tengan sellos, o la menor cantidad posible, y elegir alimentos naturales como frutas, frutos secos, huevos duros o sándwiches con proteína. No es necesario sobrepensarlo demasiado: a veces una fruta basta, y lo importante es que las colaciones sean parte de la rutina, no un premio ni un castigo”, destacó la nutricionista.
Junto con reducir el consumo de ultraprocesados, especialistas también plantean la importancia de incorporar alimentos naturales en la dieta de los escolares. Entre ellos destacan las algas, particularmente el cochayuyo, abundante en las costas chilenas y reconocido por su alto contenido de fibra, minerales, proteínas y yodo, además de aportar antioxidantes beneficiosos para la salud.
Actividad física diaria
Otro elemento clave para enfrentar la obesidad infantil es la actividad física regular. A partir de noviembre de 2025, en Chile se está implementando una legislación que promueve al menos una hora diaria de actividad física en los establecimientos educacionales, medida que busca contrarrestar el sedentarismo creciente entre niños y adolescentes.
La evidencia científica muestra que el ejercicio no solo contribuye a prevenir la obesidad, sino que también mejora el bienestar emocional, la concentración y el desarrollo cognitivo.“Esta ley es la tercera gran victoria de un nuevo modelo de incidencia legislativa que hemos impulsado desde Fundación Encuentros del Futuro y Congreso Futuro.
“Al igual que con la Ley de Etiquetado de Alimentos y la Ley de Neuroderechos, demostramos que la única forma de enfrentar los desafíos complejos del futuro es colaborativa. Cuando la academia, el mundo político y la sociedad civil se unen, podemos traducir la evidencia en ley, garantizando un mejor futuro y una vida más sana para nuestros niños”, destacó el exsenador.
