A 15 años de su creación, la plataforma de ciencia y conocimiento se ha consolidado como un referente que articula investigación, ciudadanía y decisiones públicas con mirada de futuro. Reconocido como el mayor encuentro de divulgación científica de Latinoamérica, Congreso Futuro ha contribuido al impulso de leyes pioneras a nivel global y hoy inicia su proyección internacional con nuevas ediciones en Madrid y la Panamazonía.

En 2011, cuando nació Congreso Futuro, reunir a científicos, parlamentarios y ciudadanía para proyectar propuestas de largo plazo parecía una apuesta contracultural. En un sistema político marcado por la urgencia y la contingencia, la iniciativa propuso hacer las cosas de otro modo: anticipar los desafíos del siglo XXI antes de que se transformaran en crisis e incorporar conocimiento de frontera para sustentar decisiones públicas.

En su primera versión, el entonces llamado “Congreso del Futuro” contó con 17 expositores, incluidos dos Premios Nobel: Yuan Tseh Lee (Química 1986) y Carlo Rubbia (Física 1984); y un público que no superó las 1.200 personas. Hoy, el evento se ha consolidado como una plataforma viva y un referente: en su última edición, más de 120 expositores compartieron sus conocimientos, 65.000 personas se inscribieron en la versión presencial y más de 300 mil siguieron las actividades vía streaming.

A lo largo de los años, Congreso Futuro ha mantenido su sello y su misión: ser una plataforma que conecta ciencia, política y sociedad, transformando el conocimiento en políticas públicas concretas con mirada de largo plazo.

Actualmente, la plataforma se desarrolla a través de una alianza entre la Fundación Encuentros del Futuro, el Senado de Chile y la Cámara de Diputadas y Diputados, y en los últimos años ha entrado en una nueva etapa de internacionalización. Tras una primera experiencia iberoamericana, se prepara una segunda versión de Congreso Futuro en Madrid, donde incluso el rey de España, Felipe VI, manifestó su interés por replicar el modelo chileno.

Pensar a largo plazo en tiempos de inmediatez

“La política está capturada por la inmediatez y no tiene tiempo para pensar. Congreso Futuro busca justamente lo contrario: detener el tiempo, mirar hacia adelante y unir a mundos que históricamente han estado separados, como la ciencia, la ciudadanía y la política”, destacó el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi.

Uno de los primeros hitos del modelo fue la creación de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, que propuso incorporar la ciencia y la prospectiva al trabajo legislativo. La iniciativa surgió desde el Senado con apoyo transversal. “Fuimos algunos senadores quienes impulsamos la Comisión Desafíos del Futuro y, a partir de eso, surge Congreso Futuro, que se inaugura en 2011 y se consolida como un evento global emblemático, no solo en nuestro país, sino en América Latina y fuera de ella”, recuerda la senadora e integrante de la comisión, Ximena Rincón.

En estos 15 años, el encuentro ha operado como un verdadero laboratorio de políticas públicas, donde el conocimiento científico se transforma en legislación. “Congreso Futuro es un espacio de conversación, encuentro y reflexión. Nos permite identificar temas de frontera y visualizar escenarios futuros. Para quienes tomamos decisiones en el Senado, el rol de investigadores y expertos es fundamental”, señaló la senadora Ximena Órdenes, presidenta de la Comisión Desafíos del Futuro.

Entre los hitos más emblemáticos impulsados por este ecosistema se encuentra la Ley de Neuroderechos, que convirtió a Chile en el primer país del mundo en proteger constitucionalmente la integridad mental frente a las neurotecnologías. A ello se suman otras normativas que marcaron la agenda pública, como la Ley de Etiquetado de Alimentos, la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y la ley que promueve una hora diaria de actividad física en establecimientos educacionales.

Asimismo, el trabajo impulsado desde la Comisión Desafíos del Futuro contribuyó a instalar la necesidad de fortalecer la institucionalidad científica del país, proceso que culminó con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación en 2018.

El senador Juan Antonio Coloma, también integrante de la comisión, destacó el carácter transversal de la iniciativa: “Si esto no era transversal, no iba a existir. Se hizo un esfuerzo muy grande por mantener esa diversidad y evitar que alguien se adueñara del proyecto. A partir de ahí surgió Congreso Futuro, que era un salto al vacío, pero que terminó siendo muy exitoso”. Y agregó: “El Ministerio de Ciencia es algo muy importante, y ser precursores en temas como la Ley de Neuroderechos surge de escuchar a expertos que advertían hacia dónde avanzaba la investigación científica”.

Prospectiva: la próxima frontera del Estado

El siguiente paso del modelo apunta a institucionalizar la anticipación. Actualmente se impulsa una Ley de Prospectiva que busca integrar la mirada de largo plazo en el funcionamiento permanente del Estado. La senadora Ximena Rincón lo define como uno de los principales legados del encuentro: “Si somos capaces de abrir una ventana de participación de la ciencia y la inteligencia artificial en el trabajo legislativo, podemos evitar situaciones muy costosas, sobre todo para las personas más sencillas de nuestro país”.

El senador Coloma añadió: “Hoy la gente piensa que el largo plazo son 90 días. La gracia de Congreso Futuro es que te transporta a 30 o 40 años y hace que las personas saquen el pie del acelerador y comiencen a pensar de otra forma”.

A quince años de su creación, el modelo chileno ha demostrado que hablar del futuro no basta. La verdadera innovación ocurre cuando esas conversaciones se convierten en políticas que cambian la vida de las personas. Ahora, ese modelo busca proyectarse hacia nuevas latitudes.